Y señores, hay una gran diferencia entre actuar y dramatizar. Una persona cuando dramatiza, solamente exagera la misma situación. Cuando uno actúa, está creando nuevas situaciones, con un diálogo sobresaltado, preponderantemente imitando running-gags que, a mí, si no me pagan, no me gustan.
Pero mi vida nada actuada se vuelve un drama. Tal vez sea yo el que exagere las situaciones, pero nadie mejor que yo sabe que distinguir entre blanco y negro hoy en día es primordial para sobrevivir. No hay un "quizá", un "medio", sólo bueno o malo.
Caigo en lo mismo.
Solamente me encuentro ante la etapa cumbre de la adolescencia. Es lo más parecido a una película del Nuevo Cine Mexicana. Trillada, leonina, exagerada. Por sobre todo un derroche estúpido a posteriori.
Lo peor es que sigo escribiendo aquí. En un blog.
Maldita adolescencia.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada